{"id":5482,"date":"2019-03-26T21:35:48","date_gmt":"2019-03-26T21:35:48","guid":{"rendered":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/?post_type=fw-portfolio&#038;p=5482"},"modified":"2019-03-26T21:36:22","modified_gmt":"2019-03-26T21:36:22","slug":"las-raices-biblicas","status":"publish","type":"fw-portfolio","link":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/project\/las-raices-biblicas\/","title":{"rendered":"Las ra\u00edces b\u00edblicas"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">Ante el hombre Jes\u00fas de Nazaret, que tanto ha conmovido al mundo con su vida y su mensaje, uno no puede dejar de preguntarse por sus or\u00edgenes, por sus ra\u00edces humanas. Conocemos la importancia que en la vida del hombre tienen la primera infancia y el medio familiar y educativo. Remont\u00e1ndonos a los primeros balbuceos de la sensibilidad, al primer despertar de la conciencia y de la inteligencia, en suma, a las primeras experiencias, esperamos descubrir el manantial secreto de una vida. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00bfQu\u00e9 sabemos de los or\u00edgenes humanos de Jes\u00fas, del ambiente en el que creci\u00f3, de las influencias que le marcaron? Los evangelios son muy discretos a este respecto. Sin embargo, Jes\u00fas no apareci\u00f3 un buen d\u00eda como un ser ca\u00eddo del cielo. Cuando comenz\u00f3 a predicar en Galilea, en torno a los treinta a\u00f1os, sus oyentes sab\u00edan perfectamente de d\u00f3nde ven\u00eda. Lo que les desconcertaba no eran los or\u00edgenes humanos del joven profeta, que conoc\u00edan de sobra, sino la asombrosa sabidur\u00eda con que hablaba y el poder milagroso de sus actos. Esa sabidur\u00eda y ese poder no se correspond\u00edan con lo que ellos sab\u00edan de su humilde origen, por lo que resultaban inexplicables: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde le viene a \u00e9ste esa sabidur\u00eda y esos milagros?\u00bb (Mt 13,54). \u00abNo es \u00e9ste el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?\u00bb (Mc 6,2). \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9?\u00bb (Lc 4,22). \u00ab\u00bfNo conocemos todos a su padre y a su madre?\u00bb (Jn 6,42).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Efectivamente, Jes\u00fas pas\u00f3 los treinta primeros a\u00f1os de su vida en una humilde aldea situada en los repliegues de las monta\u00f1as de la Baja Galilea, a unos 105 kil\u00f3metros al norte de Jerusal\u00e9n. La actual ciudad de Nazaret apenas da idea de la peque\u00f1ez de la aldea de Jes\u00fas. S\u00f3lo algunas viejas callejuelas permiten a\u00fan imaginar su antigua fisonom\u00eda. Nazaret era entonces una aldea de unos 1.500 a 2.000 habitantes y sin motivo alguno para ser conocida. Ni la Biblia ni el historiador Flavio Josefo, que, sin embargo, conoc\u00eda muy bien Galilea, mencionan su nombre. Por otra parte, \u00bfno se sol\u00eda preguntar con cierto menosprecio si de Nazaret pod\u00eda salir algo bueno (cf. Jn 1,46)? Sus habitantes eran gentes sencillas (labradores, pastores, artesanos&#8230;) que llevaban una vida esencialmente rural. La campi\u00f1a circundante era hermosa y f\u00e9rtil y en ella se cultivaba el trigo, la vid y diversos \u00e1rboles frutales. Pero en las excavaciones arqueol\u00f3gicas no se ha encontrado nada que sugiera riqueza. Las casas, peque\u00f1as y cuadradas, se alzaban sobre el trasfondo de las rocosas colinas, plagadas de grutas naturales o excavadas por el hombre. Las callejuelas eran estrechas, pedregosas y empinadas. Al atardecer, en el buen tiempo, la vida de la aldea se centraba en la plaza, en torno a la fuente, adonde acud\u00edan las mujeres a llenar sus c\u00e1ntaros y a charlar. Los reba\u00f1os aguardaban mientras los chiquillos jugaban y a veces se peleaban. En cuanto a los hombres, una vez concluida la jornada, conversaban entre ellos o contemplaban los colores del atardecer: \u00abEl cielo est\u00e1 rojo, dec\u00edan, ma\u00f1ana har\u00e1 buen tiempo\u00bb, o bien: \u00abHay nubes; va a llover\u00bb (Mt 16,2; Lc 12,54).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Fue en medio de esta poblaci\u00f3n sencilla y trabajadora donde creci\u00f3 Jes\u00fas, que pas\u00f3 en Nazaret no s\u00f3lo su infancia y su adolescencia sino tambi\u00e9n los diez primeros a\u00f1os de su vida adulta. Hab\u00eda nacido en una familia de modestos artesanos. Jos\u00e9, su padre legal, ten\u00eda un taller de carpintero y \u00e9l, en cuanto tuvo edad de trabajar, aprendi\u00f3 tambi\u00e9n el oficio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Como todos los ni\u00f1os de Nazaret, Jes\u00fas frecuentaba la peque\u00f1a escuela rab\u00ednica del pueblo y la sinagoga. Fue all\u00ed donde aprendi\u00f3 a leer y a escribir, a cantar y a rezar. Adem\u00e1s de la escuela estaba la familia, que desempe\u00f1\u00f3 un importante papel en la educaci\u00f3n del ni\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Mar\u00eda, su madre, formaba con Jos\u00e9 una pareja creyente, piadosa y fiel a la observancia de la Ley de Mois\u00e9s (cf. Lc 2,22.27.39), por lo que todos los a\u00f1os peregrinaban a Jerusal\u00e9n. Gracias a ellos, Jes\u00fas fue iniciado muy pronto en la tradici\u00f3n lit\u00fargica de Israel. El exegeta Joachim Jerem\u00edas hace esta importante observaci\u00f3n: \u00abJes\u00fas pertenec\u00eda a un pueblo que sab\u00eda orar\u00bb. En la vida familiar jud\u00eda, efectivamente, hab\u00eda tres momentos de oraci\u00f3n que jalonaban la jornada: por la ma\u00f1ana y por la tarde, se recitaba el Shem\u00e1, que es una profesi\u00f3n de fe en el \u00fanico Dios: \u00abEscucha, Israel, el Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or. Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedar\u00e1n en tu memoria, se las inculcar\u00e1s a tus hijos y hablar\u00e1s de ellas cuando est\u00e9s en casa y cuando vayas de camino, cuando te acuestes y cuando te levantes\u00bb (Dt 6,4-7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Al Shem\u00e1 se a\u00f1ad\u00eda, por la ma\u00f1ana y por la tarde, la Tefillah, una oraci\u00f3n en forma de himno compuesta por dieciocho bendiciones, la primera de las cuales comenzaba as\u00ed: \u00abBendito seas, Se\u00f1or, Dios nuestro y de nuestros padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, Dios grande, poderoso y terrible. Dios alt\u00edsimo, Se\u00f1or del cielo y de la tierra&#8230;\u00bb Despu\u00e9s del mediod\u00eda, a las tres, se volv\u00eda a recitar esta oraci\u00f3n de las dieciocho bendiciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed, a trav\u00e9s de estas oraciones y de estas pr\u00e1cticas familiares, Jes\u00fas aprendi\u00f3 desde su m\u00e1s tierna infancia a conocer al Dios \u00fanico, al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, \u00abSe\u00f1or del cielo y de la tierra\u00bb. M\u00e1s tarde recordar\u00e1 esas expresiones, que para \u00e9l se hab\u00edan hecho familiares, y las usar\u00e1 como propias. Al crecer \u00aben edad y en sabidur\u00eda\u00bb, Jes\u00fas iba asimilando poco a poco la tradici\u00f3n religiosa de Israel y familiariz\u00e1ndose con la Ley, los Profetas y los Salmos. Su esp\u00edritu se abr\u00eda a una visi\u00f3n del mundo y de la historia totalmente orientada hacia la venida del Reino de Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Jes\u00fas no frecuent\u00f3 las escuelas de teolog\u00eda de su tiempo. Propiamente hablando, no tuvo maestro. Todo cuanto aprendi\u00f3 no lo recibi\u00f3 de forma abstracta y escolar, sino en contacto con la vida misma. En Nazaret se manten\u00edan al margen de las sutilezas de escuela. Se viv\u00eda de una manera sencilla, pero profunda. Esta fe vivida era muy cercana a las humildes realidades de la vida y el trabajo de todos los d\u00edas y hac\u00eda que se estableciera con toda naturalidad una correspondencia entre las realidades terrenas y el Reino de Dios. M\u00e1s tarde, Jes\u00fas comparar\u00e1 el Reino con una l\u00e1mpara que alumbra a todos los de la casa; o con la levadura que la mujer mezcla con tres medidas de harina y que hace fermentar toda la masa; o con la semilla que se arroja al suelo y germina paciente e irresistiblemente, vele o duerma el agricultor. A lo largo de su ense\u00f1anza aflorar\u00e1n constantemente los recuerdos de su infancia. Y estas im\u00e1genes rurales revelar\u00e1n una sensibilidad religiosa acorde con la vida paciente y apacible de la tierra. Para Jes\u00fas, el Reino de Dios no viene con la violencia de la tormenta, sino con la serena fuerza de la savia, a imagen de la propia tierra, \u00abque da el fruto por s\u00ed misma: primero hierba, luego espiga, despu\u00e9s trigo abundante en la espiga\u00bb (Mc 4,28).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Tambi\u00e9n en Nazaret aprendi\u00f3 Jes\u00fas que el Reino de Dios se deja descubrir por los caminos de la simplicidad y la pobreza y en las relaciones humanas ajenas a toda voluntad de dominio. Sin duda, viendo el proceder de Mar\u00eda y de Jos\u00e9 en casa y en la convivencia con los vecinos de la aldea fue como germin\u00f3 en su coraz\u00f3n y en su esp\u00edritu la idea que un d\u00eda expondr\u00e1 p\u00fablicamente y que constituir\u00e1 el n\u00facleo central de su ense\u00f1anza: \u00abDichosos los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los mansos, los misericordiosos, los pac\u00edficos&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El Magn\u00edficat, ese c\u00e1ntico que Lucas pone en labios de Mar\u00eda en el momento de la visita a su prima Isabel, traduce con exactitud y acierto la espiritualidad que deb\u00eda de reinar en el hogar de Nazaret: la de los pobres de Yahv\u00e9, los anawim.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Conviene que nos detengamos un instante en esta espiritualidad en la que probablemente estuvo inmerso Jes\u00fas durante toda su juventud y que le impregn\u00f3 profundamente. Los pobres de Yahv\u00e9, tal como se expresan en los Salmos, representan un modelo acabado de hombre b\u00edblico. La pobreza, que, con su cortejo de privaciones y humillaciones, hab\u00eda sido tenida durante mucho tiempo en Israel como un mal y una maldici\u00f3n, hab\u00eda acabado, bajo el influjo de los profetas y a ra\u00edz de la dolorosa pero fecunda experiencia del exilio, siendo considerada como un camino privilegiado hacia Dios. El pobre, que sol\u00eda ser tambi\u00e9n el oprimido, aprendi\u00f3 a volverse hacia Dios, a gritarle su desamparo y a encomendarse a su justicia y su bondad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Se serv\u00eda de su pobreza como de un trampol\u00edn hacia una fe m\u00e1s depurada y hacia una confianza incondicional. El pobre se convierte en el \u00abcliente\u00bb de Yahv\u00e9: el que se f\u00eda de Dios y al que Dios toma a su cuidado. As\u00ed, a partir de un estado de pobreza material y de una situaci\u00f3n de desamparo, se desarrollaba y maduraba una pobreza espiritual, hecha de humildad y de confianza. La pobreza vivida ante Dios se convert\u00eda en un ideal religioso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Sofon\u00edas fue el primer profeta que present\u00f3 la pobreza bajo esta luz. Seg\u00fan \u00e9l, el pueblo mesi\u00e1nico estar\u00eda formado por \u00abun resto de personas sencillas, humildes y pobres, cuya \u00fanica riqueza y refugio ser\u00eda Dios\u00bb (Sof 3,12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Jerem\u00edas, por su parte, al confiarse por entero a Dios en medio de las persecuciones y las humillaciones de que era objeto, se convirti\u00f3 en la figura ideal, en el prototipo del pobre de Dios. Su ejemplo y sus confidencias fueron una luz en la que se inspiraron los salmistas: sus plegarias y sus c\u00e1nticos de pobres quedaron como la expresi\u00f3n m\u00e1s perfecta de la espiritualidad de los pobres de Yahv\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00bfC\u00f3mo se caracteriza m\u00e1s concretamente esta espiritualidad? En primer lugar, por un sentido muy acusado de la soberan\u00eda de Dios: Yahv\u00e9 es el Se\u00f1or; no hay m\u00e1s Todopoderoso que \u00c9l. Los pobres de Dios viven de esta verdad. Todo su ser se inclina ante esta realidad \u00fanica, adorando a quien ha hecho el cielo y la tierra y domina las naciones: \u00abEl Se\u00f1or se eleva sobre todos los pueblos, su gloria por encima del cielo. \u00bfQui\u00e9n como el Se\u00f1or Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar los cielos y la tierra?\u00bb (Sal 1 13,4-6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00bfQui\u00e9n como Dios? Esta pregunta admirativa, que expresa el fondo del alma de los pobres, tiene para ellos una profundidad insondable, pero tambi\u00e9n una inmensa dulzura. Porque, a la vez que afirma la absoluta soberan\u00eda de Dios, relativiza todos los poderes, todas las potencias y grandezas de este mundo. La adoraci\u00f3n se vive entonces como un acto de liberaci\u00f3n respecto de todas las fuerzas de opresi\u00f3n. Los pobres de Yahv\u00e9 saben y saborean esta verdad: que no hay m\u00e1s Todopoderoso que el Se\u00f1or, a quien \u00fanicamente pertenecen el reino, el poder y la gloria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El segundo rasgo caracter\u00edstico de la actitud espiritual de los pobres de Yahv\u00e9 es una confianza humilde e ilimitada. Parad\u00f3jicamente, la trascendencia de Dios, ante la que perciben su peque\u00f1ez, no tiene para ellos nada de opresivo, sino que, por el contrario, los levanta y les devuelve la dignidad, el valor y la fuerza. Porque este Dios, cuya \u00abgloria est\u00e1 por encima de los cielos\u00bb, es tambi\u00e9n el Dios justo y bondadoso, el Dios compasivo, cercano a los corazones abatidos, el Dios que \u00ablevanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los nobles, con los pr\u00edncipes de su pueblo\u00bb (Sal 113,7-8). Entre los pobres de Yahv\u00e9, la adoraci\u00f3n s\u00f3lo tiene parang\u00f3n con la confianza. Cuanto m\u00e1s se inclinan ante Dios, m\u00e1s crece su confianza en \u00c9l. Cuanto m\u00e1s pobres y desamparados se sienten, m\u00e1s consistencia cobra su confianza. Una confianza que no se apoya en medios humanos, sino en Dios mismo, en su poder y en su bondad. Dios es su \u00fanico recurso, su \u00abrefugio\u00bb, su \u00abroca\u00bb, su \u00abfortaleza\u00bb. De \u00c9l esperan toda liberaci\u00f3n, toda justicia, toda misericordia y toda ternura: \u00ab&#8230;Descansa s\u00f3lo en Dios, alma m\u00eda, porque \u00e9l es mi esperanza&#8230; S\u00f3lo \u00c9l es mi roca y mi salvaci\u00f3n, mi alc\u00e1zar: no vacilar\u00e9\u00bb (Sal 62,6- 7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Nada puede frenar el impulso de confianza de los pobres de Yahv\u00e9. Ni siquiera el peso de sus faltas y miserias morales: \u00ab&#8230;Mi alma aguarda al Se\u00f1or, m\u00e1s que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Se\u00f1or, como el centinela la aurora; porque del Se\u00f1or viene la misericordia, la redenci\u00f3n copiosa: y \u00c9l redimir\u00e1 a Israel de todos sus delitos\u00bb (Sal 130,6-8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Esta actitud llega incluso, en algunos salmos, a mostrar los rasgos de la confianza propia de un ni\u00f1o. El pobre de Yahv\u00e9 encuentra entonces la paz y la serenidad en el abandono caracter\u00edstico del ni\u00f1o peque\u00f1o: \u00abSe\u00f1or, mi coraz\u00f3n no es ambicioso ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad; sino que acallo y modero mis deseos, como un ni\u00f1o en brazos de su madre\u00bb (Sal 131,1-2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Esta humilde confianza abre el alma de los pobres de Yahv\u00e9 a una esperanza mesi\u00e1nica renovada y purificada. Este es, sin duda, otro rasgo caracter\u00edstico de su espiritualidad. Esperan la venida del Reino de Dios, no como una era de esplendor pol\u00edtico y militar, sino m\u00e1s bien, en la l\u00ednea de los profetas, como una manifestaci\u00f3n de justicia, de paz y de bondad, en favor de los m\u00e1s d\u00e9biles y desprotegidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Esperan que el derecho del desgraciado sea reconocido y respetado y que la paz y la justicia reinen al fin para todos. Y no lo esperan como una obra humana, sino como una gracia de Dios: \u00abDios m\u00edo, conf\u00eda tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes: para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud&#8230; porque \u00c9l librar\u00e1 al pobre que clamaba, al afligido que no ten\u00eda protector; \u00c9l se apiadar\u00e1 del pobre y del indigente y salvar\u00e1 la vida de los pobres; \u00c9l rescatar\u00e1 sus vidas de la violencia&#8230;\u00bb (Sal 72,1- 2.12-14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed, entre los pobres de Yahv\u00e9, la esperanza mesi\u00e1nica se purifica de toda pretensi\u00f3n teocr\u00e1tica, de todo sue\u00f1o de poder. Y mientras que, en el escenario pol\u00edtico de Israel, los responsables de la naci\u00f3n se dejan deslumbrar muy a menudo por un falso mesianismo, expresi\u00f3n de su voluntad de poder, el coraz\u00f3n de los pobres acoge y alimenta la verdadera esperanza. Desde los or\u00e1culos de Sofon\u00edas hasta los c\u00e1nticos del anciano Sime\u00f3n, de Zacar\u00edas y de Mar\u00eda, pasando por los Salmos, esta esperanza no ha dejado de purificarse y de crecer en el coraz\u00f3n de los pobres de Yahv\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Puede pensarse que esta espiritualidad constitu\u00eda el fondo de la piedad que se viv\u00eda en el hogar de Nazaret. \u00bfNo pertenec\u00edan Mar\u00eda y Jos\u00e9 a esos pobres y humildes de los que habla Sofon\u00edas? Tambi\u00e9n ellos esperaban el Reino de Dios por los caminos de la simplicidad y de la confianza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Es en este humus b\u00edblico donde hunde sus ra\u00edces la experiencia espiritual de Jes\u00fas. Nunca nos cansaremos de decir que detr\u00e1s de Jes\u00fas est\u00e1 la Biblia; est\u00e1n las grandes voces de Israel, las de los profetas, y las m\u00e1s modestas, las de los pobres de Yahv\u00e9. Todas estas voces alimentaron su piedad, no s\u00f3lo como un saber adquirido en los libros, sino, m\u00e1s a\u00fan, como un clima vital y de valores; como el aire natal que se respira; como una sabidur\u00eda vivida que te impregna sin darte cuenta y te inspira.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Como cualquier ser humano, Jes\u00fas sinti\u00f3 antes de pensar. A\u00fan no hab\u00eda concebido idea alguna y ya lo hab\u00eda sentido todo. Su infancia en Nazaret fue un despertar de todo su ser en medio de extraordinarias primeras impresiones de adoraci\u00f3n y confianza. En su relaci\u00f3n con Dios y con los seres humanos, qued\u00f3 profundamente marcado por esa atm\u00f3sfera. Un d\u00eda, \u00c9l mismo se incluir\u00e1 abiertamente entre los peque\u00f1os, los mansos y los humildes. Y su mensaje, tal como lo presentar\u00e1 en las Bienaventuranzas evang\u00e9licas, retomar\u00e1, amplific\u00e1ndolos, los valores religiosos que se practicaban y valoraban en su \u00e1mbito familiar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"color: #000000;\">Eloi Leclerc, \u201cEl Reino escondido\u201d<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante el hombre Jes\u00fas de Nazaret, que tanto ha conmovido al mundo con su vida y su mensaje, uno no&hellip;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":5484,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","class_list":["post-5482","fw-portfolio","type-fw-portfolio","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","fw-portfolio-category-leer"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/fw-portfolio\/5482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/fw-portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/fw-portfolio"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5482"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/fw-portfolio\/5482\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5486,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/fw-portfolio\/5482\/revisions\/5486"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5484"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}