{"id":10810,"date":"2020-05-27T21:57:55","date_gmt":"2020-05-27T21:57:55","guid":{"rendered":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/?page_id=10810"},"modified":"2020-05-27T22:11:50","modified_gmt":"2020-05-27T22:11:50","slug":"relato-de-pentecostes","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/relato-de-pentecostes\/","title":{"rendered":"Relato de Pentecost\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<h2><strong>Lo que sucedi\u00f3 la noche de Pentecost\u00e9s<\/strong><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hab\u00edan pasado siete semanas desde la celebraci\u00f3n de la Pascua. Se aproximaba otra fiesta, casi tan solemne como aquella. Era la de Pentecost\u00e9s, tambi\u00e9n conocida como la fiesta de la Recolecci\u00f3n o de las Primicias, ya que se ofrec\u00edan a Dios los primeros frutos de la cosecha. Jerusal\u00e9n se llenaba de peregrinos, gentes que acud\u00edan alegres para participar en una gran acci\u00f3n de gracias y recordar la Alianza con Dios en el monte Sina\u00ed.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas todav\u00eda estaban en Jerusal\u00e9n. All\u00ed permanec\u00edan, como a la espera de una promesa.<\/p>\n<p>Jerusal\u00e9n\u2026 la ciudad santa, en la que hab\u00edan vivido las experiencias m\u00e1s impactantes de su vida. Todo comenz\u00f3 en una noche oscura: la despedida, la detenci\u00f3n, el juicio, la tortura\u2026 im\u00e1genes que todav\u00eda se agolpaban en su cabeza, precediendo a la gran desolaci\u00f3n de ver al Maestro clavado en una cruz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando poco despu\u00e9s, empezaron a experimentar su presencia viva en medio de ellos\u2026 la sorpresa y la alegr\u00eda fueron inmensas. Fue desde ese primer d\u00eda de la semana, cuando las mujeres salieron apresuradas al alba\u2026 Volvieron alborotadas diciendo que lo hab\u00edan visto. Eran las primeras testigos. Pero, enseguida, Jes\u00fas Resucitado se dej\u00f3 ver tambi\u00e9n a los dem\u00e1s. Comenz\u00f3 entonces un tiempo intenso, en el que, de diversas maneras, se sintieron alcanzados por Jes\u00fas Resucitado. Hab\u00edan sido experiencias inauditas, sorprendentes, que les hab\u00edan llenado de paz, de alegr\u00eda, de admiraci\u00f3n\u2026 Pero, a pesar de ello, no consegu\u00edan librarse de una cierta inquietud.<\/p>\n<p>Todav\u00eda no entend\u00edan. El Resucitado les pidi\u00f3 que permanecieran en Jerusal\u00e9n, que all\u00ed recibir\u00edan la fuerza del Esp\u00edritu para ser sus testigos desde ah\u00ed, hasta Judea y los confines de la Tierra. Pero, alguno, todav\u00eda preguntaba: \u201c\u00bfEs ahora cuando vas a restablecer el reino de Israel?\u201d<\/p>\n<p>La noticia de la Resurrecci\u00f3n hab\u00eda corrido por la ciudad, pero ellos todav\u00eda no se atrev\u00edan a salir. Ante el sepulcro vac\u00edo, las autoridades hab\u00edan hecho circular un bulo: que los disc\u00edpulos hab\u00edan robado el cuerpo de Jes\u00fas para decir que viv\u00eda. Es decir, les hab\u00edan puesto fama de impostores y mentirosos\u2026 Y si mal hab\u00eda acabado Jes\u00fas en Pascua\u2026 \u00bfQu\u00e9 les pasar\u00eda a ellos en Pentecost\u00e9s?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: He o\u00eddo que los guardias nos andan buscando. \u00bfPor qu\u00e9 no nos vamos de Jerusal\u00e9n?<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: Puede ser peligroso. Mira que si aprovechan la fiesta, como la otra vez, para dar un escarmiento, y nos descubren.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: No quiero ni pensarlo. Mar\u00eda\u2026 \u00bft\u00fa qu\u00e9 dices? Que es m\u00e1s prudente marcharnos, \u00bfverdad?<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Mar\u00eda<\/strong>: \u00bfMarcharnos? No&#8230; \u00c9l nos pidi\u00f3 que nos qued\u00e1ramos aqu\u00ed, que esper\u00e1semos aqu\u00ed. Nos pidi\u00f3 que comenz\u00e1semos aqu\u00ed, en Jerusal\u00e9n, a dar testimonio de su Resurrecci\u00f3n. Que desde aqu\u00ed hici\u00e9ramos disc\u00edpulos de todos los pueblos\u2026 \u00bfYa no lo recuerdan?<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: S\u00ed\u2026 Eso est\u00e1 muy bien\u2026 Pero, \u00bfc\u00f3mo lo vamos a hacer? \u00c9l se ha ido al Cielo, y nos alegramos por \u00c9l, que ya est\u00e1 con el Padre, pero\u2026 aqu\u00ed nos hemos quedado solos.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: \u00bfC\u00f3mo lo vamos a hacer? \u00bfQui\u00e9n de nosotros va a saber hablar en p\u00fablico?<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: \u00bfY qui\u00e9n se atreve a hablar en contra de las autoridades\u2026 y de la gente, que se nos puede echar encima? He querido mucho a Jes\u00fas, y le quiero, y\u2026 s\u00ed, es verdad, Dios lo ha resucitado\u2026 Pero \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer nosotros solos si somos un pu\u00f1ado de infelices?<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: Es verdad\u2026 Un pu\u00f1ado de infelices\u2026 Ni vamos a saber qu\u00e9 hablar, ni cu\u00e1ndo, ni de qu\u00e9 manera\u2026 Lo nuestro es pescar\u2026 o comerciar con algo\u2026 Mateo, \u00bft\u00fa no te volver\u00edas a tu oficio de cobrar impuestos?<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Mar\u00eda<\/strong>: Muchachos\u2026 \u00a1Los veo m\u00e1s desanimados que nunca! \u00a1Conf\u00eden!! No sabemos c\u00f3mo pero tendremos una se\u00f1al. No nos va a dejar solos.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulos<\/strong>: La verdad, Mar\u00eda\u2026 hablas tan convencida\u2026 Por el cari\u00f1o que te tenemos, pues s\u00ed, vale, nos quedamos en Jerusal\u00e9n. Pero \u00bfqu\u00e9 hacemos mientras toda esa gente est\u00e1 en la calle bailando y cantando? \u00bfSalimos con ellos? O mejor nos quedamos aqu\u00ed, guardados\u2026 por si acaso\u2026 \u00bfQu\u00e9 hacemos?<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Mar\u00eda<\/strong>: Recemos.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un amigo les prestaba una casa. Ah\u00ed se refugiaban, bien cerradas las puertas. Rezaban, recordaban lo vivido junto a Jes\u00fas y ped\u00edan a Mar\u00eda, su madre, que les explicase cosas que recordaba de \u00c9l: cosas de su infancia, de su juventud, sus impresiones como madre, como disc\u00edpula. La compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda, a todos, les hac\u00eda mucho bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: Mar\u00eda, cu\u00e9ntanos otra vez la an\u00e9cdota aquella del Templo, cuando Jes\u00fas ten\u00eda 12 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Mar\u00eda<\/strong>: \u00bfQuer\u00e9is escuchar de nuevo? Bien, con gusto\u2026 S\u00ed, ten\u00eda 12 a\u00f1os\u2026 Cre\u00edamos que volv\u00eda a Nazaret entre los parientes\u2026 pero al anochecer, no lo encontramos, y tuvimos que volver a Jerusal\u00e9n\u2026<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo bueno es que, a pesar de todo, segu\u00edan unidos. Se hubieran dispersado varias veces, pero ah\u00ed estaban, tan diversos y dispares como Jes\u00fas les hab\u00eda elegido, y como segu\u00edan siendo. Unidos y rezando con un solo coraz\u00f3n. Y as\u00ed estaban la v\u00edspera de Pentecost\u00e9s\u2026 Trasnochando entre recuerdos, cantos, oraciones\u2026 Velando\u2026 Esperando\u2026 \u00a0\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 aquella noche?<\/p>\n<p>Lo cierto es que a la ma\u00f1ana siguiente, muy temprano, una sorpresa aguardaba a los vecinos y forasteros que hab\u00edan llegado a Jerusal\u00e9n. Un hombre sencillo, con acento galileo, se hab\u00eda plantado en medio de la plaza y dando voces, atrajo a todos para hablarles as\u00ed:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p><strong><em>Pedro<\/em><\/strong>: <em>O\u00eddme israelitas\u2026 Hace 50 d\u00edas, fuera de la ciudad, muri\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret. Bueno, en realidad, no muri\u00f3. Lo mataron. Lo condenaron injustamente. Quiz\u00e1, muchos, tuvimos cierta responsabilidad en esa sangre inocente derramada. Escapamos, o permanecimos indiferentes o, enga\u00f1ados por nuestros jefes, jaleamos su condena a muerte. Actuamos as\u00ed movidos por ignorancia o por temor, a pesar de que conoc\u00edamos su vida y sab\u00edamos que un hombre como \u00c9l, bueno como Dios, no merec\u00eda morir. Pero ah\u00ed no qued\u00f3 todo, Dios lo resucit\u00f3, Dios ha hecho mucho m\u00e1s que traerlo de nuevo a la vida, le ha dado una vida plena, para siempre, a su lado, y desde ah\u00ed, nos sigue apoyando y sosteniendo.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras hablaba, la gente se preguntaba: \u201c\u00bfQui\u00e9n es este? \u00bfY esos que lo acompa\u00f1an? Parece muy convencido\u2026\u201d Algunos, con sorna y desconfianza, sentenciaban: \u201cEstar\u00e1n borrachos\u201d.<\/p>\n<p>Pero no, Mar\u00eda\u00a0 y los disc\u00edpulos estaban muy, pero que muy l\u00facidos, hablando de Jes\u00fas y anunciando su resurrecci\u00f3n con una pasi\u00f3n especial. Ten\u00edan un brillo en los ojos\u2026 como si un fuego les habitase por dentro. Corr\u00edan de un lado a otro, veloces y ligeros, como si el mismo viento les llevase. Hablaban con claridad, sus voces sonaban cristalinas como el agua, y no se puede explicar por qu\u00e9, pero el caso es que todos, a pesar de los diferentes idiomas, consegu\u00edan entenderles. Muchos de los que escuchaban, creyeron en Jes\u00fas. Preguntaron a los ap\u00f3stoles qu\u00e9 ten\u00edan que hacer y decidieron unirse al grupo mediante el bautismo.<\/p>\n<p>Cuando, pasado el tiempo, los creyentes se reun\u00edan en torno a los ap\u00f3stoles y les preguntaban por lo que sucedi\u00f3 aquella noche, ellos intentaban explicarlo como pod\u00edan\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: Aquella noche, se cumpli\u00f3 la promesa de nuestro Amigo al marchar. Nuestra espera tuvo sentido. No nos dej\u00f3 hu\u00e9rfanos ni solos.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: Lleg\u00f3 con su luz, con su claridad, con su energ\u00eda, con su poder\u2026 Llen\u00e1ndonos de valent\u00eda, paz y alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: Fue algo especial: como si Dios de nuevo soplase, y nos llenase de VIDA, como si Dios de nuevo hiciera descender su columna de fuego, la que iluminaba al pueblo peregrino para acompa\u00f1arle y mostrarle el camino.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Disc\u00edpulo<\/strong>: Nos envi\u00f3 su Esp\u00edritu, ni m\u00e1s ni menos, su mismo Esp\u00edritu.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquella fiesta de Pentecost\u00e9s naci\u00f3 la Iglesia. Y a trav\u00e9s de una larga cadena de testigos, y por el bautismo, es la misma Iglesia en la que nosotros hemos conocido a Jesucristo. La Iglesia santa y pecadora, la Iglesia de hoy, atravesando, junto a nuestros contempor\u00e1neos, el temporal del COVID-19. Hoy tambi\u00e9n como aquellos disc\u00edpulos tenemos que pasar \u201cmedio-encerrados\u201d en nuestras casas y muchas veces nos sacude el miedo y la incertidumbre. Pero, al mismo tiempo, y de modo admirable, \u00a1cu\u00e1ntas \u201csalidas\u201d para prestar un servicio, para trabajar por el bien com\u00fan, para atender a los ancianos y enfermos, para compartir la comida con los m\u00e1s necesitados, para dar clase por internet\u2026 Cu\u00e1ntas \u201csalidas\u201d a trav\u00e9s de las redes sociales, de la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n compartidas con hombres y mujeres de todas las creencias, apostando juntos por el cuidado de la tierra y la solidaridad con los dem\u00e1s\u2026 \u00a1Cu\u00e1nta Iglesia \u201cen salida\u201d, a pesar de las dificultades, y cu\u00e1nto camino a\u00fan por recorrer!<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Cada uno de nosotros recibe un don del Esp\u00edritu\u2026 Pero los dones de Dios tienen una caracter\u00edstica: son de \u201clibre circulaci\u00f3n\u201d\u2026 Hay que pasarlos, compartirlos\u2026 \u00bfQu\u00e9 don pides hoy para compartir con los dem\u00e1s? <\/em><\/p>\n<p><em>Puedes pensar en los nombres tradicionales de los dones del Esp\u00edritu, o en los otros muchos dones que del Esp\u00edritu recibimos: compasi\u00f3n, ternura, creatividad, \u00e1nimo\u2026 Lo que t\u00fa sientas que necesitas y que te gustar\u00eda recibir para compartir. Escr\u00edbelo en un papel, con letras grandes, bien vistosas\u2026 Hazle una foto y\u2026 \u00a1p\u00e1salo! <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0Equipo de Pastoral fsj<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text] Lo que sucedi\u00f3 la noche de Pentecost\u00e9s &nbsp; Hab\u00edan pasado siete semanas desde la celebraci\u00f3n de la Pascua. Se&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"give_campaign_id":0,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"class_list":["post-10810","page","type-page","status-publish","hentry"],"campaignId":"","brizy_media":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/10810","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10810"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/10810\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10815,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/10810\/revisions\/10815"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}