{"id":17839,"date":"2021-07-09T12:59:41","date_gmt":"2021-07-09T12:59:41","guid":{"rendered":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/?page_id=17839"},"modified":"2021-07-20T11:16:45","modified_gmt":"2021-07-20T11:16:45","slug":"de-la-vida-de-san-ignacio-de-loyola","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/de-la-vida-de-san-ignacio-de-loyola\/","title":{"rendered":"De la vida de San Ignacio de Loyola"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column width=&#8221;3\/4&#8243;][vc_single_image image=&#8221;17830&#8243; img_size=&#8221;full&#8221;][\/vc_column][vc_column width=&#8221;1\/4&#8243;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=&#8221;1\/3&#8243;][vc_custom_heading text=&#8221;De la vida de San Ignacio&#8221; font_container=&#8221;tag:h1|font_size:60|text_align:right&#8221; use_theme_fonts=&#8221;yes&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1625836289195{padding-bottom: 10px !important;}&#8221;][vc_separator color=&#8221;orange&#8221; border_width=&#8221;3&#8243; el_width=&#8221;80&#8243; css=&#8221;.vc_custom_1626779749399{padding-top: px !important;}&#8221;][vc_video link=&#8221;https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Mdp4HMcRzrE&#8221;][\/vc_column][vc_column width=&#8221;2\/3&#8243;][vc_column_text]\u00bfA qui\u00e9n no le ha ocurrido algo semejante? Llenamos nuestra cabeza de proyectos. Empezamos a hacer planes. A menudo ocurre de noche, cuando uno deja vagar la imaginaci\u00f3n. Te sientes capaz de vencer las dificultades. (\u2026)<\/p>\n<p>Eso le empieza a ocurrir a \u00cd\u00f1igo con estos ideales de grandeza en la corte y el mundo. Cuando los piensa se entretiene, divaga, fantasea, r\u00ede. Los comparte con Mart\u00edn, que se alegra vi\u00e9ndole tan entusiasmado. Los\u00a0 grita en voz alta. Dibuja en su mente escenarios grandiosos y se reserva el papel principal. \u00c9l es el gal\u00e1n, gallardo, gentil, exitoso, que una y otra vez conquista a la dama, el poder, la riqueza y el aplauso. Pero cuando cae el tel\u00f3n, o cuando Mart\u00edn (su hermano) se marcha, o cuando advierte de nuevo su estado de postraci\u00f3n y se impone la evidencia de lo que ha sido su vida hasta el momento, entonces todo aparece gris\u00e1ceo y triste. La ilusi\u00f3n se esfuma y el brillo de sus ojos se apaga mientras se sume en la indolencia.<\/p>\n<p>La emoci\u00f3n religiosa, en cambio, no se desvanece tan r\u00e1pidamente. Tambi\u00e9n en esos casos \u00cd\u00f1igo piensa en voz alta, reza con palabras llenas de respeto y devoci\u00f3n, dirigi\u00e9ndose a Dios, a Mar\u00eda, a esos santos que parecen convertirse en referencia para su camino. Habla de todo eso con Mart\u00edn y con Magdalena, que, vi\u00e9ndole tan dichoso se dan por satisfechos. Se ve ermita\u00f1o, ap\u00f3stol, predicador, monje. Se adivina consolando a hombres tristes, pacificando lugares divididos y sanando cuerpos heridos. Se imagina caminando a Jerusal\u00e9n, aliment\u00e1ndose pobremente. Un peregrino austero, viviendo a la intemperie, confiado en manos de Dios. La alegr\u00eda que le producen estos pensamientos no se disipa tan f\u00e1cilmente. No le sucede, con estas im\u00e1genes, que pase de la euforia al des\u00e1nimo. Tampoco ve imposibles los proyectos cuando los examina m\u00e1s despacio. Le dejan contento. Los empieza a creer posibles. Le producen paz.<\/p>\n<p>\u00cd\u00f1igo siempre ha vivido r\u00e1pido. De un lado a otro, buscando fuera lo que diese sentido a su vida. La necesidad de hacerse un nombre y de labrarse un destino le ha tenido en constante movimiento, atento a las posibilidades, esperando que se diesen las condiciones para alcanzar una posici\u00f3n, una oportunidad, un reconocimiento, un t\u00edtulo&#8230;<\/p>\n<p>Es ahora, cuando tiene todo el tiempo del mundo y ninguna posibilidad de acelerar su sanaci\u00f3n cuando, quiz\u00e1 por primera vez, mira hacia dentro. Se da cuenta de que no es s\u00f3lo el mundo exterior un escenario donde acontecen drama y tragedia, triunfos y derrotas. Tambi\u00e9n dentro de s\u00ed hay vida, humores cambiantes, ideas que le vienen sin saber muy bien de d\u00f3nde, emociones que le transforman&#8230; \u00cd\u00f1igo se vuelve hacia dentro.<\/p>\n<p>Y comienza a intuir que Dios no habla s\u00f3lo con las cosas que pasan fuera, sino tambi\u00e9n con las que acontecen en el interior de cada uno. A veces se siente confundido por sus estados de \u00e1nimo cambiantes. Se da cuenta de que sus aspiraciones de triunfo en el mundo y sus ideales de santidad son contradictorios. Y se pregunta, perplejo, c\u00f3mo puede ser que est\u00e9 tan confuso, que desee con tanta pasi\u00f3n alcanzar dos metas tan diferentes. Se desespera al no encontrar la respuesta. Y as\u00ed se le van las semanas, recobrando lentamente las fuerzas, sacudido por esos deseos opuestos que se suceden tercamente.<\/p>\n<p>Una tarde, cuando est\u00e1 sentado meditando sobre estos humores volubles, desesperado por no entender qu\u00e9 le ocurre, todo parece encajar de golpe. \u00bfPor qu\u00e9 unos sue\u00f1os le dejan contento por largo tiempo, mientras otros se convierten, de la noche a la ma\u00f1ana, en pesadilla? \u00abDios me est\u00e1 hablando\u00bb, se dice. Al principio se asusta de su temeridad. Tiene miedo de decirlo en voz alta. Pero lo siente con absoluta certeza. Es Dios el que pone en su coraz\u00f3n el prop\u00f3sito de seguirle, de hacer el bien&#8230; y en cambio no es de Dios toda esa otra vanidad que al final le deja vac\u00edo. Las cosas de Dios duran de otro modo, permanecen, te llenan de consuelo. El resto es artificio, una quimera enga\u00f1osa, un espejismo, un mal esp\u00edritu burl\u00f3n y tramposo. Esta comprensi\u00f3n le deja extra\u00f1amente sereno. Contento. Tranquilo. Mira a lo lejos, por la ventana. Y se recoge en una oraci\u00f3n silenciosa, con el sentimiento de quien ha descubierto un mundo.<\/p>\n<p>A partir de este momento le gana la alegr\u00eda; parece triunfar, en los sue\u00f1os de \u00cd\u00f1igo, el deseo de imitar a los santos. A la luz de esos nuevos ideales revisa c\u00f3mo ha transcurrido su existencia hasta ahora y siente verg\u00fcenza y pesar. La vida cortesana con sus intrigas y engreimientos le resulta ahora fugaz y vana. El servicio de las armas le parece de pronto grosero y excesivo.<\/p>\n<p>\u00cd\u00f1igo es un hombre de extremos. Ahora que ha intuido un nuevo horizonte aparta todo lo dem\u00e1s. Ya tiene un cometido, una meta. Y se entrega absolutamente a ello. Poco a poco va tomando forma un proyecto que se convierte en certeza: ir\u00e1 a Jerusal\u00e9n haciendo penitencia por su vida anterior. Nada hay ahora m\u00e1s importante para \u00e9l. Se ve ya caminante en tierras lejanas. Su mente viaja. Su coraz\u00f3n canta.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 M\u00aa, Rodr\u00edguez Olaizola, SJ, <em>Ignacio, nunca solo<\/em>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column width=&#8221;3\/4&#8243;][vc_single_image image=&#8221;17830&#8243; img_size=&#8221;full&#8221;][\/vc_column][vc_column width=&#8221;1\/4&#8243;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=&#8221;1\/3&#8243;][vc_custom_heading text=&#8221;De la vida de San Ignacio&#8221; font_container=&#8221;tag:h1|font_size:60|text_align:right&#8221; use_theme_fonts=&#8221;yes&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1625836289195{padding-bottom: 10px !important;}&#8221;][vc_separator color=&#8221;orange&#8221; border_width=&#8221;3&#8243; el_width=&#8221;80&#8243;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"give_campaign_id":0,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"class_list":["post-17839","page","type-page","status-publish","hentry"],"campaignId":"","brizy_media":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/17839","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17839"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/17839\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17982,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/17839\/revisions\/17982"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17839"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}