{"id":17925,"date":"2021-07-10T17:56:42","date_gmt":"2021-07-10T17:56:42","guid":{"rendered":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/?page_id=17925"},"modified":"2021-08-03T16:56:55","modified_gmt":"2021-08-03T16:56:55","slug":"de-la-vida-de-san-ignacio-iii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/de-la-vida-de-san-ignacio-iii\/","title":{"rendered":"De la vida de San Ignacio (III)"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column width=&#8221;3\/4&#8243;][vc_single_image image=&#8221;17924&#8243; img_size=&#8221;full&#8221;][\/vc_column][vc_column width=&#8221;1\/4&#8243;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=&#8221;1\/2&#8243;][vc_custom_heading text=&#8221;De la vida de San Ignacio&#8221; font_container=&#8221;tag:h1|font_size:60|text_align:right&#8221; use_theme_fonts=&#8221;yes&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1625944454474{padding-bottom: 10px !important;}&#8221;][vc_separator color=&#8221;blue&#8221; align=&#8221;align_right&#8221; border_width=&#8221;3&#8243; el_width=&#8221;80&#8243; css=&#8221;.vc_custom_1625945343795{margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;}&#8221;][\/vc_column][vc_column width=&#8221;1\/2&#8243;][vc_column_text]<span class=\"fontstyle0\">Ignacio desplegar\u00e1 su actividad al frente de los jesuitas desde las habitaciones peque\u00f1as <\/span><span class=\"fontstyle0\">que ocupa en la nueva casa de la Compa\u00f1\u00eda en Roma. Un edificio vecino a la iglesia de Santa Mar\u00eda della Strada, que ha quedado encargada a la Compa\u00f1\u00eda. En el futuro la monumental Iglesia del Ges\u00fa reemplazar\u00e1 el peque\u00f1o templo, y un inmenso caser\u00f3n albergar\u00e1 durante siglos la casa madre de la orden. Pero ahora es un edificio peque\u00f1o, y es este el espacio, sencillo y sobrio, desde el que comienza su labor. \u00bfPor d\u00f3nde empezar? Hay tanto por hacer&#8230; Ya ha comenzado, junto con Coduri, la redacci\u00f3n de reglas y normas que han de desembocar en unas constituciones. Pero sabe que eso no puede hacerse a la ligera. Han de tomar tiempo y ver c\u00f3mo van desarroll\u00e1ndose las cosas. Rescata ahora sus a\u00f1os de formaci\u00f3n cortesana, su aprendizaje en la contadur\u00eda de Vel\u00e1zquez de Cu\u00e9llar, las lecciones que le recuerdan que lo escrito ha de pensarse con cuidado, y la ley debe ser precisa en el fondo y la forma. Es meticuloso y no quiere dejar cabos sueltos. No pueden saber de antemano c\u00f3mo organizarlo todo. La misma experiencia tendr\u00e1 que ir mostr\u00e1ndoles el camino. Es tan consciente de que Dios le ha guiado por vericuetos inesperados, que ahora siente una mezcla de confianza e incertidumbre. Se repite una y otra vez esa m\u00e1xima que al tiempo le exige y le libera: obrar como si todo dependiese de s\u00ed mismo, sabiendo que al final todo depende de Dios. Luchar hasta el extremo, para despu\u00e9s dejarlo todo en las manos divinas.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"fontstyle0\">Va apoy\u00e1ndose en los nuevos miembros, que empiezan a asumir responsabilidades. Hombres que, incluso antes de la aprobaci\u00f3n oficial de la Compa\u00f1\u00eda, han ido uni\u00e9ndose a ellos. Como Estrada, Olave, Viola, Oviedo, o su propio sobrino Araoz, que, llegado de Espa\u00f1a para tratar de devolverlo all\u00e1, queda cautivado por el proyecto de su t\u00edo y se une a \u00e9l. Diego de Egu\u00eda, ya ingresado en la Compa\u00f1\u00eda, se convertir\u00e1 en su confesor. El benjam\u00edn de la creciente comunidad es Pedro de Ribadeneira, un toledano que s\u00f3lo tiene 13 a\u00f1os cuando en 1540 huye del s\u00e9quito del cardenal Farnese, con el que hab\u00eda llegado a Roma, y se refugia en la comunidad de Santa Mar\u00eda della Strada. Se convierte en un soplo de aire fresco y vital en medio de la severidad y de la incesante actividad de los compa\u00f1eros. A Ignacio le hace sonre\u00edr este muchacho descarado que, sin ning\u00fan reparo, se burla de sus meteduras de pata con la gram\u00e1tica italiana. Un poco de familiaridad donde todos le tratan con reverencia es para \u00e9l como una brisa refrescante.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"fontstyle0\">Nuevos rostros. Nuevas incorporaciones. Hay que prepararlos bien. Sobre todo ahora, al principio, cuando no hay otros formadores, otras figuras que hayan bebido en las mismas fuentes de esa espiritualidad que inunda el proyecto. El propio Ignacio ser\u00e1, en buena medida, el forjador de estas primeras generaciones en Roma, mientras los primeros compa\u00f1eros hacen lo propio all\u00e1 donde se van estableciendo. Se multiplica. Est\u00e1 desbordado, pero encuentra el tiempo para todo. Para una vida interior intensa, una oraci\u00f3n constante y la celebraci\u00f3n diaria de la Eucarist\u00eda que se convierte en su norte. Un encuentro con Dios que ha de iluminar sus b\u00fasquedas. Para avanzar en la redacci\u00f3n de instrucciones, normas y constituciones. Para formar a los nuevos compa\u00f1eros que se van uniendo, hasta tal punto que en muy pocos a\u00f1os necesitar\u00e1n una casa independiente para ellos en la ciudad. Con profunda intuici\u00f3n les escucha, encuentra lo que m\u00e1s conviene para cada uno, les exige&#8230; al doctor lo pone a limpiar cocinas, al maestro a barrer, al inseguro le alienta, al d\u00e9bil le va ayudando a descubrir una fortaleza mayor. Al enfermo lo cuida y al sano lo prueba. Al que ve capaz le anima a unirse a ellos, y deja despu\u00e9s que sea el encuentro con Dios en los ejercicios el que confirme esa decisi\u00f3n si es su voluntad.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span class=\"fontstyle0\">Escribe sin cesar. Ya desde los tiempos de Par\u00eds y Venecia se conservan esquelas, mensajes, cartas de Ignacio a los suyos. Pero el volumen de su correspondencia ahora se multiplica.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"fontstyle0\">Los propios compa\u00f1eros, urgidos para ello por Ignacio, descubrir\u00e1n que la mejor forma de mantener la unidad, ahora que est\u00e1n dispersos, es mand\u00e1ndose largas misivas, cont\u00e1ndose lo que hacen unos y otros, compartiendo sus experiencias, sus sabores y sinsabores. Las cartas que llegan desde la India, escritas por un Francisco Javier apasionado, recorren las cortes y las universidades, impulsando a innumerables j\u00f3venes a unirse a la Compa\u00f1\u00eda. El propio Ignacio les insiste en la utilidad de esas cr\u00f3nicas con las que comparten actividad y los corazones se mantienen unidos. Hasta formaliza esa correspondencia peri\u00f3dica, pese a la resistencia de alguno, como Bobadilla, que define el intercambio epistolar como una p\u00e9rdida de tiempo. Establece que al menos cada cuatro meses todos hagan llegar sus narraciones a este coraz\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda en Roma, este nudo que se va convirtiendo en lugar de tr\u00e1nsito, de encuentro, de v\u00ednculo entre tantas idas y venidas.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span class=\"fontstyle0\">La labor de los compa\u00f1eros va generando una enorme fecundidad apost\u00f3lica. En Castilla, en Portugal, en Italia, en toda Europa. Cada vez m\u00e1s lejos. Pero sin postergar lo m\u00e1s cercano. La misma Roma es campo de actividad incesante. Tambi\u00e9n aqu\u00ed Ignacio es el primero en lanzarse a un apostolado directo e ingente. Confiesa, mantiene su voto de educar a los ni\u00f1os, y no es raro verlo en alguna plazuela impartiendo lecciones de catecismo con su pobre italiano.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>J. M\u00aa Rodr\u00edguez Olaizola, SJ<\/p>\n<p><em>Ignacio, nunca solo\u00a0<\/em>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column width=&#8221;3\/4&#8243;][vc_single_image image=&#8221;17924&#8243; img_size=&#8221;full&#8221;][\/vc_column][vc_column width=&#8221;1\/4&#8243;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=&#8221;1\/2&#8243;][vc_custom_heading text=&#8221;De la vida de San Ignacio&#8221; font_container=&#8221;tag:h1|font_size:60|text_align:right&#8221; use_theme_fonts=&#8221;yes&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1625944454474{padding-bottom: 10px !important;}&#8221;][vc_separator color=&#8221;blue&#8221; align=&#8221;align_right&#8221; border_width=&#8221;3&#8243;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"give_campaign_id":0,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"class_list":["post-17925","page","type-page","status-publish","hentry"],"campaignId":"","brizy_media":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/17925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17925"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/17925\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18292,"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/17925\/revisions\/18292"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hijasdesanjose.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}