Entra en la escena relatada en Jn 20, 24-29. La visión de las manos llagadas de Jesús renovó la fe del apóstol Tomás.

Cristo está presente en las llagas de la humanidad que sufre. ¿Tienes fe profunda para reconocer en ellas a Cristo? Pide la gracia de regocijarte intensamente ante la presencia del Señor Resucitado en el mundo de hoy. Pide también fortaleza para proclamar la Buena Nueva, de obra y de palabra.

Los evangelios no prueban la Resurrección; es la Resurrección la que prueba los evangelios. Creer en la Resurrección no es un apéndice de la fe cristiana: es la misma fe cristiana.


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