Si la vida de Jesús cuestiona, la muerte de Jesús deja una gran pregunta. La pregunta de todos los tiempos, la pregunta que muchas veces se hicieron los hombres y mujeres del Antiguo Testamento: “¿Por qué sufre el justo?”  La pregunta que hoy se siguen haciendo muchos de nuestros contemporáneos. Nosotros mismos.

Jesús no vino a responder a esa pregunta. Jesús pasó por ella, la vivió desde dentro, la asumió de un modo distinto, desde la confianza firme y absoluta en el DIOS AMOR.


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