San José, modelo de vida interior

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Quinto día: San José, modelo de vida interior

 

Motivación inicial: En este quinto día, recordamos la paz y el silencio de San José, buscado y deseado. Este silencio le permite escuchar la voz de Dios, que le habla y le guía siempre y en todas partes. Por su intercesión, le pedimos que nos ayude a crecer en esta bella virtud, que consiste en saber callar y escuchar al Señor y a cada uno de nuestros hermanos.

Palabra de Dios:

Del Evangelio según San Mateo:

“Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla. Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños…” (Mt 1, 19-20)

 

Comentario a la Palabra:

El silencio, la alegría y la paz reposan en plenitud sobre ti, San José, y la tristeza no tiene cabida en tu corazón. Nadie te ahorró las pruebas de la vida. Dócil a la orden del emperador, partes de la villa de Nazaret a Belén, con María, embarazada, próxima a dar a luz. No encontraste posada, porque eras pobre. Tuviste que refugiarte en un establo abandonado, donde María trajo al mundo al Hijo de Dios.

Cuéntanos, José, cuál es el secreto de tu paz profunda, de tu confianza tierna e incondicional. Tú conoces bien a Dios Padre, tú estás seguro de que Él no te puede dejar. En medio de cualquier sufrimiento, buscas el consuelo en María y en Jesús, y en el gozo de simplemente obedecer los planes de Dios. A través de ti, oh San José, el rostro de ternura de nuestro Padre de los cielos se revela y se hace transparente.

Por eso, cada día, como nos enseña Francisco Butiñá, queremos invocarte y pedirte:

“¡Oh José, esperanza mía, hacedme pacíficamente activo en el servicio de Dios!” (Visitas a Jesús Sacramentado, Francisco Butiñá)

Para reflexionar y compartir:

  • ¿Hemos experimentado ya que nuestro Padre Dios cuida de nuestra vida?
  • En nuestro vivir cotidiano, ¿vivimos la paz y la confianza en nuestro Padre Dios?

Oremos: San José, ante la Anunciación, tú entras en la escuela de la aceptación de la soledad humana para vivir con María y compartir su misterio. Ayúdanos a cada uno a superar, en silencio, toda forma de soledad, toda separación; ayúdanos a comprender qué importante es no romper los lazos afectivos cuando la dificultad llega.

Te pedimos por todos los esposos, a fin de que permanezcan fieles a los compromisos asumidos en el matrimonio, y que en una mutua comprensión, puedan conducir su misión a buen fin.

Con José, modelo de vida interior, Señor, te pedimos: ayúdanos a comprender que la vida cristiana no es otra cosa sino amor a Dios y al prójimo. Enséñanos a hacer un poco de silencio interior. Que por la intercesión de San José, nosotros crezcamos en esta bella virtud que consiste en saber callarse para escuchar con atención y  amor.