Preparando la tierra y el corazón

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Si bien desde un inicio el 2020, sería el año de las oportunidades, todos teníamos expectativas, objetivos, metas para el trayecto del mismo, pero nos encontramos con un problema, un virus, plena pandemia, en donde todos tuvimos que “cambiar” nuestras expectativas y metas; pero aún así nunca se fueron. Ante la situación, tuvieron que ser reemplazadas por otras, que pasaron a tener un lugar central en nuestras vidas, aprendimos cosas nuevas y nuestras oportunidades se centraron en estar con la familia, cuidar de los demás y de uno mismo. Aún ante toda esta situación la Familia Josefina siguió en servicio. El espíritu nazareno siguió creciendo a pesar de no poder reunirse y disfrutar de la cercanía, gracias a la tecnología se pudieron acortar distancias y seguir compartiendo el mismo estilo nazareno.

En el Grupo Nazaret de Burzaco tuvimos la iniciativa de estar más presentes y cerca de los demás de alguna manera, fue entonces que se nos ocurrió la idea de realizar un presente que se relacione con lo que el Papa Francisco nos invita a reflexionar en la encíclica “Fratelli Tutti” sobre el amor fraterno y el cuidado de la casa común. El Papa en la encíclica hace menciona a Francisco de Asís, el Santo del amor fraterno, de la sencillez y de la alegría, que lo inspiró en escribir su encíclica anterior “Laudato Si”. San Francisco se sentía hermano del sol, del mar y del viento y caminó cerca de los pobres y de los más necesitados.

Una de nuestras misiones en la vida nazarena es seguir el ejemplo de Jesús, tanto como hizo San Francisco, teniendo presentes siempre a aquellos que están a nuestro alrededor y que nos necesitan. El regalo que entregamos tenía tres partes relacionadas entre sí, pero cada una con un significado propio. La primera era una pequeña maceta que contenía semillas plantadas, de las cuales nacerá una nueva vida, una nueva esperanza que crece y que nos acerca al tiempo de Adviento que estamos próximos a vivir. Este tiempo será distinto, cada uno en su casa, pero unidos en espíritu y oración, confiando que luego de esto saldremos renovados y fortalecidos. Esta semilla que crece abre paso a una nueva vida, pero para que esto ocurra nosotros debemos cuidarla, regarla, quererla, debemos ser como la tierra fértil, para dar frutos de esperanza.

En segundo lugar, acompañando a la planta, un tutor, el cual tenía en la parte superior un corazón, que contenía una frase de la encíclica más reciente del Papa, nuestra idea apuntaba a invitar a quien recibe el regalo a que reflexione junto a nosotros sobre el cuidado de unos a otros. Francisco nos dice: “Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la realidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad”. Así como el tutor ayuda a la planta a crecer y la sostiene, es tiempo de que nosotros seamos sostén de aquellos que necesitan un hombro para apoyarse y una mano para agarrarse. En esta familia todos somos hermanos en Jesús Obrero de Nazaret, y los hermanos están para ayudarse los unos a los otros.

Como ya mencionamos anteriormente, este es el año de las 20 oportunidades y una más, por lo que nos pareció que el tercer regalo podría ser un lápiz de color, con la frase “Píntate de Nazaret, este año es tu oportunidad”, invitando así a todo aquel que quiera sumarse a esta gran familia, donde intentamos, día a día, vivir hermanando la oración con el trabajo, crecer como personas teniendo en cuenta el servicio, la alegría, la humildad y la sencillez.

La experiencia fue muy conmovedora y gratificante, ya que hace varios meses que no nos veíamos de forma presencial. El poder reencontrarnos, aunque solo sea por unos minutos, nos alegró tanto a los animadores como los miembros de los Grupos y Talleres. Desde el nazareno más chico hasta los más grandes recibieron su plantita. Algunos no estaban en sus hogares en el momento de la entrega, ya que era una sorpresa, pero de alguna forma, luego nos hicieron llegar su alegría, enviando una foto o un mensaje de agradecimiento. Hasta incluso, pasados unos días, nos siguen llegando fotos de los primeros brotes que empiezan a asomar.

En esta Navidad que se acerca anhelamos que, así como las plantitas crecerán dando nuevos frutos, Jesús nazca en el corazón de cada uno de nosotros, para que florezcan los frutos de la esperanza. Nunca dejemos de ser tierra fértil.

 

Animadores Grupos Nazaret Burzaco

 

 

2 respuestas añadidas

  1. Un gesto, sentirse acompañado, la emoción de ver a quienes extrañas… Un remolino de sentimientos, eso fue recibir el bello regalo que prepararon los chicos y chicas de los Grupos Nazaret.
    Ahora a cuidarlo, con la esperanza de ver crecer esa nueva vida.
    GRACIAS!!!!!!!!

  2. Linda iniciativa. Desde ciudad de México, comunidad de Coyoacán la acompañamos y animamos. Gracias por compartir.

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