Todo es don y gracia

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Insertarme y caminar de cerca con la gente, desde la misma realidad que se vive en Peronia, Guatemala, fue una experiencia que me ha tocado el corazón. Ha sido nueva y enriquecedora para mi vida, mi vocación, en esa búsqueda continua de Jesús que, especialmente, he vivido en este tiempo de experiencia apostólica en el segundo año de noviciado.

Me ha entusiasmado la misión que realizan las hermanas allí con las mujeres, con las familias y con tantas personas cercanas a ellas, descubriendo ese rostro de Jesús que también sufre por los demás, compartiendo la vida, la oración, las risas, la música.

Trabajar, durante tres meses en Nutrideli, fue una gran ayuda para acercarme a la gente, para compartir con la mujer trabajadora, y una manera de mirar la realidad conociéndola, queriéndola y comprometiéndome con ella; acogiendo cada oportunidad y experiencia como confirmación de mi vocación e identificación con Jesús Obrero al que estamos llamadas a seguir y anunciar a partir de la experiencia de encuentro.

Me he alegrado mucho con el trabajo, con la cercanía y la participación en el grupo de jóvenes por el interés que tienen por conocer y acercarse más a ese Jesús misericordioso que nos invita y nos convoca a vivir el mensaje de su Evangelio. Ha sido un tiempo valioso, de escucha y oración, con mucho gusto.

Se retomó el proyecto “Cinco panes y Dos peces”, que con motivo de la Pandemia implementaron las Hermanas junto con mujeres del Taller y de la Parroquia. Tuve la oportunidad de ver, ayudar y participar en la preparación de los alimentos y en repartirlos, aunque solo lo hice una vez, porque pronto volví a México. Fue algo que no se llega a explicar en palabras. Me ha conmovido ver en tantos rostros sencillos, sufrientes, dolidos, de adultos y mayores, la alegría de poder recibir un plato digno de comida hecho con amor y dedicación.

También, ha sido un gozo enorme poder compartir con las hermanas de la comunidad de Coatepeque, acercarme un poco y conocer la realidad del entorno, su trabajo y la misión que brindan ahí con la atención, el servicio, el cariño inmenso de tanta gente. Estoy segura de que Dios se hace presente en cada paso y acontecimiento de la vida, manifestándose de diversas maneras.

Efectivamente, es una riqueza aprender de los demás y con los demás. Dios nos envía a “evangelizar” y para sorpresa nuestra, en ocasiones, resultamos “evangelizados”.

Esta profunda experiencia me anima a seguir, a dar vida y a vivir amando el Amor que decimos que es Dios y que personalizamos en Jesús.

Angie Paola Castro

Novicia, Ciudad de México

 


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  1. Nuestro gran compañero y maestro de Nazaret, nos invita a su Taller cada día. Dejandonos sorprender por Él…

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